Alopecia: causas y tratamientos para la Calvicie

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La alopecia es la caída del pelo patólogica y prematura, y puede ocurrir en una o en varias partes del cuerpo. De norma general una persona pierde al día, de forma natural, entre 50 y 100 cabellos al día; se esta cifra se sitúa o supera los 120 cabellos diarios, estaríamos ante un caso de alopecia, aunque el problema no es tanto el número de cabellos caídos, sino que estos no sean reemplazados de otros, es decir, que no se sustituya, por lo que dejaría evidente la calvicie.  Además de este factor, hablaríamos de alopecia cuando los nuevos cabellos nacen más débiles, más delgados de lo usual. Esto no quiere decir que una persona con el cabello fino, si siempre lo ha tenido así, padezca alopecia.

Ciclo de vida del cabello

En su proceso de “producción” el cabello pasa por tres fases:

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Fase de crecimiento (llamada fase anágena): en esta fase el pelo se nutre desde la raíz y crece, un proceso que en una persona sana puede durar varios años. Esta es una fase muy sensible a los factores externos.

Fase de reposo (fase catágena): es la fase de menor duración (unas dos semanas en total). En este período la raíz deja de nutrir al pelo y este entra en una fase caída, lo que nos llevaría a la fase telógena.

Fase de caída (fase telógena): puede durar de dos a cuatro meses. Aproximándonos al final de este ciclo, el pelo cae y se vuelve a empezar con otra fase anágena, es decir, nace un nuevo cabello. Si en este folículo piloso existen alteraciones, el cabello puede nacer débil o directamente no nacer, lo que podría llevar a una situación de alopecia.

 

Diagnosticar la alopecia

Para saber si se está padeciendo de alopecia, hay que dirigirse a profesionales de la dermatología, que tras una serie de observaciones emitirá su juicio clínico, el tipo de alopecia que se padece en su caso y las posibles causas.

Si creemos que nuestro cabello está cambiando, que no crece, es importante acudir al médico para que nos diagnostique adecuadamente. Puede tratarse de una pérdida generalizada (e cuyo caso estaríamos ante el llamado “efluvio telógenico” o de partes con calvas muy visibles (que sería alopecia).

¿Cuándo es el momento de acudir al médico? Nuestra propia observación será determinante y hay que ser lo más objetivos posible: demasiados cabellos caídos tras la ducha, se observa el cabello más ralo, claras en el cuero cabelludo, etc.

Nuestro médico de confianza nos realizará una serie de preguntas para determinar la causa de la caída del pelo y completar la historia clínica, teniendo en cuenta la evolución de la pérdida, si algún factor externo está influyendo (nuevos medicamentos, situaciones de estrés, enfermedades, etc.). Concretamente estos son los datos que ayudarán a realizar un diagnóstico certero:

– En qué momento nos comenzó a preocupar la caída del cabello, es decir, cuándo nos llamó la atención por primera vez.

– Si desde ese primer momento hemos notado algún cambio, por ejemplo disminución del número de cabellos perdidos, aumento, etc.

– Posibles cambios cutáneos.

– ¿La pérdida de pelo está más localizada en una zona del cuerpo o es generalizada?

– ¿Se ha comenzado un nuevo tratamiento farmacológico en los últimos meses?

– ¿Se ha iniciado o interrumpido un tratamiento anticonceptivo?

– ¿Se ha padecido alguna enfermedad en los últimos 6 meses?

– ¿Ha cambiado su dieta alimenticia?

– ¿Se padece de alguna enfermedad crónica?

– ¿Ha cambiado su línea de cuidado del cabello? ¿Champú, acondicionador, laca, etc.?

Otros datos que ayudarán a realizar el diagnóstico apropiado serán la frecuencia del lavado del cabello, alteraciones del ciclo menstrual en las mujeres, embarazos, abortos, existencia de enfermedades tirodeas.

Después el médico evaluará la cantidad de cabello, observará la parte de la frente donde comienza la cabellera, la fuerza del folículo piloso, el estado del cuero cabelludo, etc.

Los métodos de observación para realizar el diagnóstico pueden pasar por la realización del test del tirón, el uso del dermatoscopio, el análisis microscópico de algunas raices o los análisis de sangre, lo que ayudará a determinar las causas de la alopecia.

 

Posibles causas de la alopecia

Las causas que pueden provocar la alopecia son muy diversas y pueden encontrarse incluso varios factores determinantes en una misma persona al realizar el diagnóstico:

– Dieta pobre en nutrientes y vitaminas esenciales.

– Problemas tirodeos.

– Infecciones recientes o presentes.

– Situaciones de estrés y ansiedad.

– Anemia.

– Tratamientos del cabello: tintes, mechas, excesivo uso de la plancha.

– Medicamentos.

– Tratamientos invasivos como la quimioterapia o las radiaciones.

– Herencia genética.

 

 

Una vez realizado el diagnóstico, encontradas las causas de la alopecia, el médico podrá determinar el tratamiento adecuado para frenar o tratar la alopecia, dependiendo del tipo de alopecia que padecemos (areata, difusa, androgénica, etc.) y si somos hombre o mujer.

Uno de los métodos más eficaces actualmente para tratar la alopecia es injerto capilar, solución que consiste en el injerto de pelo de la zona posterior de la cabeza en la zona afectada.

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